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En Cómo verificar un proveedor chino antes de comprar vimos que, una vez acordada la muestra, el siguiente bloque de decisiones es logístico: cómo vas a traer la mercancía. Esta guía entra en el detalle de cómo elegir entre transporte marítimo y aéreo, cuánto tarda cada uno, qué cuesta orientativamente y qué incoterm te conviene usar.
Tiempos de tránsito: marítimo vs. aéreo
Marítimo, puerto a puerto: Shanghái-Valencia ronda los 28-32 días, Shenzhen-Barcelona los 26-30 días. Sumando carga en origen, trámites aduaneros y transporte interior hasta tu almacén, el plazo puerta a puerta real suele quedarse en 35-45 días.
Aéreo tiene dos velocidades distintas. El aéreo express (DHL, FedEx, UPS) entrega puerta a puerta en 3-5 días. El aéreo estándar, más económico pero sin ese nivel de prioridad, tarda entre 7 y 14 días desde que el avión aterriza hasta que la mercancía llega a tu almacén.
La diferencia no es solo de días: es la que marca si puedes permitirte una venta estacional ajustada o si necesitas margen de maniobra por si algo se retrasa.
Costes orientativos
En marítimo, un contenedor completo (FCL) de 20 pies ronda los 1.800-3.500 € según temporada, y uno de 40 pies los 2.200-4.500 €. Si no llenas un contenedor, la carga consolidada (LCL) se cobra por volumen: 50-80 €/m³.
En aéreo, el precio depende del peso y de la velocidad: el express está en 8-15 €/kg, el estándar para envíos de 100-300 kg baja a 4-6 €/kg, y para volúmenes de 500 kg en adelante puede bajar a 3-5 €/kg.
Un detalle que sorprende a quien importa por primera vez: en aéreo no siempre pagas por el peso real. Se factura el peso volumétrico cuando es mayor que el real, calculado como (largo × ancho × alto en cm) ÷ 6.000. Un producto ligero pero voluminoso (como artículos de plástico o textil) puede salir más caro de lo que esperarías por este motivo, incluso si pesa poco en la báscula.
FCL o LCL: cuál te conviene
Si vas en marítimo, esta es la siguiente decisión. Como orientación, LCL suele compensar para volúmenes de 1 a 13 m³, y FCL empieza a ser más competitivo a partir de unos 13-14 m³ (aproximadamente 10 palés estándar) — aunque siempre conviene pedir cotización de ambas opciones antes de decidir, porque el punto de cruce varía según ruta y temporada.
Más allá del precio, hay diferencias que importan: LCL tarda más (la carga se descarga y recarga en cada puerto donde el contenedor compartido hace escala) y está algo más expuesta a manipulación; FCL es más rápido y más seguro, pero sus tarifas son más volátiles que las de LCL, que se mantienen más estables. En temporada alta (agosto-septiembre, antes de la campaña de otoño-invierno) el espacio en LCL se satura antes, así que si tu pedido cae en esas fechas, resérvalo con más antelación de la habitual.
Cuándo elegir marítimo y cuándo elegir aéreo
Como regla orientativa, el marítimo tiene sentido cuando el volumen supera los 2-3 m³, el coste del flete queda por debajo del 5-10% del valor del producto, y puedes planificar con 6-8 semanas de margen.
El aéreo compensa cuando el producto vale más de 15-20 €/kg (el sobrecoste del flete pesa menos sobre el margen), hay urgencia real (una campaña que no puede esperar, un cliente esperando stock), o el volumen es pequeño (por debajo de 100-150 kg, donde montar un envío marítimo no compensa ni en tiempo ni en gestión). En general: si el coste de esperar es mayor que el sobrecoste de ir por aéreo, aéreo gana.
No es una decisión de todo o nada. Es habitual combinar ambos en un mismo lanzamiento: una pequeña cantidad por aéreo para no quedarte sin stock mientras llega el grueso del pedido por barco, que es donde de verdad se ajusta el margen.
El incoterm que uses cambia el cálculo
El transporte no se decide solo por precio y plazo — también depende de qué incoterm hayas pactado con tu proveedor, porque determina quién asume cada tramo y cada riesgo.
Con FOB (Free On Board), el proveedor entrega la mercancía embarcada en el puerto de origen, y a partir de ahí el flete, el seguro y los trámites en destino corren de tu cuenta. Es el punto de equilibrio más razonable para una primera importación: controlas tú la contratación del transporte (y por tanto puedes comparar precios y evitar sobrecostes) sin tener que gestionar nada dentro de China, donde no conoces ni el idioma ni los procesos locales.
Con CIF (Cost, Insurance & Freight), el proveedor contrata el flete y el seguro hasta destino, pero tú sigues gestionando la aduana de llegada. Suena cómodo, pero quita visibilidad: es el proveedor quien elige la naviera y el agente en destino, y hay casos conocidos de acuerdos entre ambos para cobrar gastos de desconsolidación inflados en destino, sin que el importador tenga margen de negociación sobre esa parte.
Con EXW (Ex Works), la responsabilidad es tuya desde la puerta de la fábrica: recoger la mercancía, despacharla de exportación en China, contratar el flete internacional y gestionar la aduana en España. Para una primera importación, sin experiencia ni contactos locales, es la opción que más fricción y riesgo añade — mejor dejarla para cuando ya tengas el proceso rodado.
Si quieres entender cómo encaja todo esto con el despacho aduanero en España una vez llega la mercancía, lo cubrimos en el detalle en Trámites y documentación para importar de China a España; y lo que vas a pagar exactamente en aduana, aranceles e IVA incluidos, lo vemos en la siguiente guía.
¿Quieres que revisemos juntos tu caso concreto? Cuéntame tu proyecto y vemos qué opción de transporte e incoterm encaja mejor con tu producto y tus plazos.
Datos orientativos a octubre de 2026. Las tarifas y los plazos de esta guía son rangos aproximados que cambian con frecuencia según ruta, temporada y operador: pide siempre una cotización actualizada antes de decidir. Las definiciones de los incoterms siguen Incoterms® 2020 (Cámara de Comercio Internacional). Este contenido es informativo y no sustituye el asesoramiento de un profesional.

